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EL MISTERIO DEL POR QUÉ SIEMPRE ESTAMOS CALIENTES

¿Te has preguntado alguna vez por qué en ciertos días te sientes sorprendentemente caliente y solo puedes pensar en una cosa (sexo)? No te preocupes, la ciencia viene en tu rescate con algunas explicaciones sobre esta enigmática situación y cuándo podría ser motivo de preocupación.

Hormonas: Es un hecho sencillo pero poderoso, ya que a lo largo de nuestras vidas experimentamos varios picos de testosterona que se traducen en un aumento del deseo sexual y la libido. Aunque no es una regla estricta, esto tiende a suceder especialmente en personas con una actividad sexual bastante constante, siendo esta una de las explicaciones más comunes que la ciencia ofrece para ese calor repentino.

Comida Afrodisíaca: Puede sonar peculiar, pero lo que comemos realmente influye en nuestros niveles de deseo. Algunos alimentos son considerados afrodisíacos y tienen la capacidad de elevar los niveles de testosterona. Ejemplos de estos alimentos incluyen el ginkgo biloba, maca, ginseng, pistaches y azafrán. Es probable que esta sea una de las explicaciones científicas menos esperadas para esa calentura inesperada.

Masturbación Constante: Un estudio realizado en 2011 titulado "Sex on the Brain?: An Examination of Frequency of Sexual Cognitions as a Function of Gender, Erotophilia, and Social Desirability" reveló que la masturbación constante puede afectar la libido masculina, haciéndolos más propensos a sentirse calientes todo el tiempo. No lo decimos nosotros, sino la ciencia respaldada por investigaciones.

¿Cuándo es Demasiado?: Es importante destacar que la ciencia considera que tener deseos sexuales y sentirse caliente es bastante saludable. Sin embargo, existe un punto en el que es conveniente consultar a un médico o terapeuta. Esto ocurre cuando satisfacer la excitación se vuelve una necesidad compulsiva y empiezas a descuidar tus responsabilidades debido a ello.

La ciencia nos ofrece algunas explicaciones para entender el porqué de nuestra calentura ocasional. Los cambios hormonales, los alimentos afrodisíacos y la frecuencia de la masturbación pueden influir en nuestro estado de ánimo y deseo sexual. Es fundamental recordar que tener deseos sexuales es natural y saludable, pero si llegamos a sentir que esto afecta negativamente nuestra vida cotidiana, es momento de buscar ayuda profesional. Cada persona es única, y lo importante es encontrar un equilibrio que nos permita disfrutar de nuestra sexualidad sin comprometer nuestra calidad de vida.

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